viernes, 22 de agosto de 2008

El futuro llegó, Ahora me enteré.

una inmensa alegría y la voy a retener en mí. Porque esto ha sido posible ya, lo cree yo misma en mi fuero íntimo y es genuino. Es claro que tiene que ver con el otro; los otros ayudan, facilitan. Es claro que tiene que ver con él, amar es saludable. Sin prisa, sin pasado.

Ya no hay más sacrificios, se terminaron. No hace falta matar, ni morir en nombre de nada ni nadie. Un regocijo inmenso me devuelve la sonrisa primordial: fresca y clara.

La tormenta ya pasó. La tempestad ya fue. Ha dejado el paisaje algo revuelto pero todo tiende a acomodarse en su tiempo, en su forma. Sin exagerar, sin obsesiones cada cosa se cumple en su tiempo y somos sobrevivientes (yo y todas mis yo)de un gran naufragio. El sol asoma sus rayos y nos permite distinguir rostros amigos y amables. Son nuevos tiempos, serenos en el corazón, activos en las acciones prontas a seguir. Iluminados, es decir llenos de luz, con ganas de ir hacia los colores, palpitando una nueva inocencia lejos del estadio de víctimas y victimarios.

Lo que antes fue la fuerza de la fe hoy es la templanza de la certeza de no hallarnos solos de ser hijos de algo mucho más trascendente, más grande: la humanidad, la historia que se ha encarnado para cumplir ya no un destino, sino para ser parte de un presente en paz.

La capacidad de engendrar es esta, sobrevivimos a la oscuridad, despertamos, nos estamos dando vida a través de nuestras elecciones, en silencio, sin prisa. Y "no hay historia mayor que la nuestra (como dice el diálogo de "las alas del deseo" de Win Wenders) la del hombre y la de la mujer. Hemos embarcado." Todo vuelve a empezar, igual pero distinto, ya no hay expectativas por el futuro porque este es el futuro. Y el ser se asienta y se acomoda a este nuevo devenir con fuerza, una fuerza revolucionaria y con calma también revolucionaria. Y no hay imágenes o palabras pues estamos siendo palabras e irradiando la imagen que el creador soñó y entonces ese creador ya no esta fuera de nosotros, somos creadores, nos conectamos entre los que quedamos con tímidas sonrisas que expresan el amor que nos bendijo al nacer y todo eso se diluye y se va perdiendo como una placenta y le dejamos de prestar atención como dejamos de ver la pista en el aeropuerto una vez que el avión ha despegado, se pierde de vista, ya no importa todo lo que pasó si fue para llegar a este momento. Importa esto que estamos siendo y latiendo cada uno en su espacio-tiempo.

martes, 19 de agosto de 2008

Canciones de cuna...

Tiempo de asumir mi orfandad. No quiero ser nada que me nombre de tal o cual manera. Quisiera ser en el paisaje, ser permanecer, estar discurrir sin derrapar, sin lastimar mis rodillas o mis codos un viejo puerto, un barco oxidado que pasa desapercibido y lo atestigua casi todo.
Algo que entre y salga que se aquiete por momentos que fluya sin discutir, que discuta sin lastimar. Una certeza que me devuelva la inocencia, una experiencia cierta, sin ruidos, sin murmullos internos, fluyendo. Sintiendo y siendo inconmensurable. Ser atraída por los pasos de los caminantes percibiendo la belleza, deleitándome, humilde y hallando fortaleza para seguir intentando, seguir creciendo y soñando sabiendo que no siempre estaré acompañada ni siempre sola pero cuando ello ocurra no desearé mendigar porque soledad es estar entera en una plaza que esta llena de gente que espera lo mismo que yo. Soledad es participar, tocar, estar en, estar con el otro sin perderse, sin corromperse. Intercambios y ser, a pesar de todo, la única que cuida esa pequeña mata de azaleas. Estoy viva, soy mi principio activo, generadora de lo posible, vehículo de lo probable.

lunes, 11 de agosto de 2008

Alejandra Pizarnik

"El sol como un gran animal demasiado amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda."

Salir silvando bajito


A veces, el silencio es la mejor respuesta. Vienen a zapatearte la cabeza con historias complicadas. Las personas nos complicamos por demás. Desconfío de las personas que te dicen cómo tenes que ser, que te marcan tus defectos o que te prestan libros de autoayuda. En el mundo hay demasiados discursos, textos circulando, y no es cuestión de pensar que "todo esta bien así como esta". No para nada. Hay mucho por mejorar. Pero nadie puede darle la fórmula al otro. Hay un trabajo personal y constante, en lo pequeño, en el día a día. A veces es difícil para personas como yo encarar el día, "calambres en el alma, cada cual tiene un triple en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo", por eso a veces no esta mal salirse, correrse, silbar bajito, buscar el rayito de sol, y ver que tiene el día para regalarte, y al otro regalarle una sonrisa y silencio.