Ya no hay más sacrificios, se terminaron. No hace falta matar, ni morir en nombre de nada ni nadie. Un regocijo inmenso me devuelve la sonrisa primordial: fresca y clara.
La tormenta ya pasó. La tempestad ya fue. Ha dejado el paisaje algo revuelto pero todo tiende a acomodarse en su tiempo, en su forma. Sin exagerar, sin obsesiones cada cosa se cumple en su tiempo y somos sobrevivientes (yo y todas mis yo)de un gran naufragio. El sol asoma sus rayos y nos permite distinguir rostros amigos y amables. Son nuevos tiempos, serenos en el corazón, activos en las acciones prontas a seguir. Iluminados, es decir llenos de luz, con ganas de ir hacia los colores, palpitando una nueva inocencia lejos del estadio de víctimas y victimarios.
Lo que antes fue la fuerza de la fe hoy es la templanza de la certeza de no hallarnos solos de ser hijos de algo mucho más trascendente, más grande: la humanidad, la historia que se ha encarnado para cumplir ya no un destino, sino para ser parte de un presente en paz.
La capacidad de engendrar es esta, sobrevivimos a la oscuridad, despertamos, nos estamos dando vida a través de nuestras elecciones, en silencio, sin prisa. Y "no hay historia mayor que la nuestra (como dice el diálogo de "las alas del deseo" de Win Wenders) la del hombre y la de la mujer. Hemos embarcado." Todo vuelve a empezar, igual pero distinto, ya no hay expectativas por el futuro porque este es el futuro. Y el ser se asienta y se acomoda a este nuevo devenir con fuerza, una fuerza revolucionaria y con calma también revolucionaria. Y no hay imágenes o palabras pues estamos siendo palabras e irradiando la imagen que el creador soñó y entonces ese creador ya no esta fuera de nosotros, somos creadores, nos conectamos entre los que quedamos con tímidas sonrisas que expresan el amor que nos bendijo al nacer y todo eso se diluye y se va perdiendo como una placenta y le dejamos de prestar atención como dejamos de ver la pista en el aeropuerto una vez que el avión ha despegado, se pierde de vista, ya no importa todo lo que pasó si fue para llegar a este momento. Importa esto que estamos siendo y latiendo cada uno en su espacio-tiempo.
